Respuestas a Preguntas Frecuentes - Todas las FAQs

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La mayoría de las radiografías óseas no requieren de una preparación especial.

Se le puede solicitar que se quite toda o parte de su vestimenta y que utilice una bata durante el examen. También se le puede solicitar que se quite joyas, dentaduras removibles, lentes y cualquier objeto de metal o vestimenta que pueda interferir con las imágenes de rayos X.

Las mujeres siempre deben informar a su médico y al tecnólogo de rayos X si existe la posibilidad de embarazo. Muchos exámenes por imágenes no se realizan durante el embarazo ya que la radiación puede ser peligrosa para el feto. En caso de que sea necesario el examen de rayos X, se tomarán precauciones para minimizar la exposición del bebé a la radiación.

Los rayos X son una forma de radiación, como la luz o las ondas de radio. Los rayos X pasan a través de la mayoría de los objetos, incluso el cuerpo. Una vez que se encuentra cuidadosamente dirigida a la parte del cuerpo a examinar, una máquina de rayos X genera una pequeña cantidad de radiación que atraviesa el cuerpo, produciendo una imagen en película fotográfica o en detector especial.

Los rayos X son absorbidos por diferentes partes del cuerpo en variables grados. Los huesos absorben gran parte de la radiación mientras que los tejidos blandos, como los músculos, la grasa y los órganos, permiten que más de los rayos X pasen a través de ellos. En consecuencia, los huesos aparecen blancos en los rayos X, mientras que los tejidos blandos se muestran en matices de gris y el aire aparece en negro.

Hasta muy recientemente, las imágenes de rayos X se han mantenido como copia impresa en película (muy similar a un negativo fotográfico). Hoy en día, la mayoría de las imágenes son archivos digitales que se almacenan electrónicamente. Estas imágenes almacenadas son de fácil acceso y a menudo se comparan con las imágenes actuales de rayos X para el diagnóstico y la administración de enfermedades.

Si bien el saco gestacional se puede ver desde las 4 semanas y media por vía transvaginal, el embrión recién se aprecia entre las 5 y 6 semanas de gestación. Nosotros para el cálculo de las semanas contamos desde el primer día de la última menstruación, por lo tanto estamos hablando de alrededor del mes y medio. Los latidos son claramente perceptibles desde las 6 semanas.

El numero de ecografías en el embarazo pueden variar de acuerdo a si el embarazo transcurre con normalidad o ocurren algunas complicaciones o alguno de las ecografías en el embarazo muestran alguna alteración que necesita un mayor número de controles. En un embarazo normal se acostumbra al menos tres ecografías: Una entre las 11 y 14 semanas para el screening de alteraciones cromosómicas, en especial la Trisomia 21 o Sidrome de Down, otra llamada morfológica entre las 18 y 24 semanas, que nos permite apreciar si existen malformaciones estructurales, conocer si hay riesgo de pre-eclampsia y eclampsia, o de parto prematuro.

Una última al tercer trimestre cerca a los 8 meses para ver la ubicación placentaria final, el volumen del líquido amniótico y si hay alguna alteración en el desarrollo y crecimiento del feto. Cuando hay antecedentes de pérdidas anteriores, embarazo ectópico o se trata de una gestación valiosa como en el caso de las Fertilizaciones in vitro, se puede hacer una ecografía en las primeras semanas de la gestación para ver si se están formando las estructuras normales en la secuencia y en el tiempo preciso. Con el uso cada vez más difundido de la ecografía, muchos médicos obstetras cuentan con un ecografo en su consultorio y generalmente realizan un examen en cada visita de control.

La Translucencia nucal es un marcador ecográfico de aneuploidías (alteraciones cromosómicas), que se busca en el examen de despistaje entre las 11 y 14 semanas. Es una acumulación de líquido que se encuentra entre la piel y el tejido celular subcutáneo a nivel de la nuca del feto. Esta puede medirse y aquellas por encima de 2.5 milimetros tendrían un mayor riesgo de tener una trisomía 21 (Síndrome de Down) , 18 o 13. Actualmente se usan seis marcadores ecográficos: La Translucencia nucal, la frecuencia cardiaca, la presencia o ausencia de hueso nasal, el angulo maxilo frontal, el reflujo tricuspideo, y el Ductus Venoso.Todos ellos nos permiten en la actualidad tener una predicción del riesgo de Sindrome de Down de 95%.

En ciertos casos es posible detectarlo a los tres meses de gestación, siempre y cuando el feto este en una posición adecuada. Pero por lo general en la llamada ecografía morfológica entre las 18 y 24 semanas sí es posible, aunque a veces en caso de ser una niña podría ser en una siguiente ecografía ya sea que la posición o la cantidad de liquido amniótico no lo facilita en ese momento.

Si bien en la ecografía entre 18 y 20 semanas puede detectarse un alto porcentaje de anormalidades en los órganos,podría ocurrir que algunas no sean notadas, pues muchas anomalías no aparecen o no son tan visibles hasta más avanzada la gestación. Sin embargo con los equipos actuales de alta resolución y con 3D un ecografista experimentado puede.

Llegar a sospechar de alguna de ellas y la paciente es citada unas semanas después para confirmarla.

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